Sevilla y olé
Visto y no visto. Así han sido estos 2 primeros meses en Berlín, y casi sin darme cuenta, estoy otra vez en mi cama de Sevilla tirada escuchando Black de Pearl Jam, con mi madre rondando por la casa y con el movil sonándome para quedar y tomarnos unos botellines.
Creo que la sensación de volver a casa después de estar un tiempo viviendo fuera es de las mejores que existen. Llevo ya dos semanas en Sevilla (1 como si no hubiera estado porque me la he pasado con gripe) y el dia siguiente a cuando llegué fue genial. Me acordé del primer día que vine de Génova para navidad, aunque por supuesto Génova y Berlín no tienen nada que ver. Pero es verdad que te acostumbras a lo bueno, tendemos a criticar siempre las cosas malas que tenemos al dia a dia: que si no hay trabajo, que si en Sevilla no hay de ná, que si los pijos y los canis, etc. Sin embargo el día después de llegar, salí a la calle y era feliz con algo tan tonto como: Mirar el termómetro (19º), quitarte el abrigo porque el sol calentaba más de la cuenta, acercarme a saludar a una amiga que trabaja al lado de casa y (atención), que te reciba con un abrazo! Coger el autobús y oir a la gente saludarse y reirse, ir a la facultad a hacer unas cosas, volverme a casa andando escuchando música y pensando "qué gustazo de ciudad". Y todo esto lo aprecio gracias a estar un tiempo fuera de aquí. Porque la verdad, Berlín es mucho Berlín y ojalá me vayan las cosas lo suficientemente bien como para estar un par de añitos allí. Pero desde luego hay cosas únicas (como el sol y el carácter de la gente) que forman parte de la personalidad de nuestro país, y que por suerte o por desgracia no se pueden comprar con dinero.
Desde luego que las comparaciones son odiosas,pero también inevitables. Ayer me contó Paloma que iba por la calle empapada por la lluvia (ojo, en Sevilla tambien llueve) y una señora se le acercó y le dijo "niña, quieres que suba a casa y te de un paraguas?". El detalle, desde luego, es para que te alegren el día. Esa es otra de las cosas buenas de esta ciudad: es lo suficientemente grande como para no aburrirte, pero lo suficientemente pequeña como para que haya compadreo, como si estuvieras en un pueblo.
Y después de todo esto digo, ¿llegará algún día en el que nos sentiremos orgullosos de ser españoles, o siempre tendremos complejo de inferioridad hasta el punto de que estar orgulloso de serlo sea lo más parecido a ser un facha?
